Universidad del SUJ recupera la experiencia y la voz de las madres buscadoras
  • Mujeres con diferentes edades, actividades, profesiones y proyectos de vida han debido abandonar casi todo por el amor y el afán de encontrar a sus seres queridos.

 

Como SUJ no podemos menos que reconocer y honrar el amor y las capacidades de los colectivos de búsqueda de personas desaparecidas, los cuales han rebasado por mucho la voluntad, la visión, el compromiso y las aptitudes de las autoridades locales y federales.

 

María Luisa, Lenit y Josefina nunca se imaginaron tener que fundar un colectivo de búsqueda para encontrar a sus hijos, hijas o hermanos.

 

Juan de Dios es el hijo de María Luisa quien, aunque al principio dudaba del poder de los colectivos, debió crear  “La voz de los desaparecidos en Puebla” para encontrar al joven.

 

El colectivo “La voz de los desaparecidos en Puebla”, como muchos otros colectivos a lo largo y ancho del país, ha sido fundamental para demostrar que la falta de voluntad política es el primer obstáculo que enfrentan las personas buscadoras. De igual forma, estas agrupaciones han sido esenciales para que la gente de a pie pueda ver que este es un problema creciente y que puede afectar a cualquiera. Estos colectivos también han sido pieza clave en la creación y adecuada operación de las comisiones de búsqueda que existen en casi todos las entidades del país.

 

Josefina León creó la “Red de desaparecidos de Tamaulipas (REDATAM)” debido a la desaparición de su hija y a la crisis que padece su estado respecto de este fenómeno.

 

REDATAM está formada por 279 personas, la mayoría mujeres que han favorecido la prevención de las desapariciones, así como los cambios estructurales que se han conseguido, tal como la conformación y fortalecimiento del Mecanismo Extraordinario de Identificación Forense cuya tarea fundamental es identificar a más de 3,000 cuerpos.

 

Con toda la voluntad, convicción y amor por sus familiares desaparecidos, Josefina y REDATAM lograron que, después de muchos rechazos, el INAH colaborase con capacidades materiales y logísticas. A la fecha, ambas instancias reconocen los aprendizajes que han logrado, los cuales han documentado para hacerlos replicables.

 

Al igual que “La voz de los desaparecidos en Puebla” y REDATAM, el colectivo “Madres en búsqueda” de Coatzacoalcos nació para lograr que familiares de personas desaparecidas pudieran vincularse y apoyarse. La primera búsqueda de Lenit fue en un manglar de cocodrilos y, dado que la fiscalía no sabía qué hacer, fueron las madres quienes rescataron 6 cuerpos. Hoy en día, el colectivo está capacitado para la recuperación de cuerpos en aguas y su especialidad son los pozos profundos.

 

Las agrupaciones de familiares afectados por la desaparición de sus seres queridos cuentan con un desarrollo y enfoque multidisciplinar que han adquirido por su tesón y aún en contra de todas las vicisitudes y limitaciones que cotidianamente enfrentan. Las mujeres y familiares integrantes de éstas organizaciones cuentan con las competencias periciales y de investigación, así como con las habilidades y práctica de contención emocional y acompañamiento integral.

 

Como universidades jesuitas tenemos la responsabilidad de facilitar que las y los familiares de personas desaparecidas tengan conocimientos técnicos, así como amplificar sus voces y generar nuevos saberes que contribuyan a la prevención, investigación, sanción y erradicación de las desapariciones.

 

De igual forma, las universidades del SUJ volcamos nuestros esfuerzos para que nuestras y nuestros estudiantes sean conscientes del privilegio que implica ser universitarios, por lo que deben comprometerse a transformar la realidad a una donde no haya dolor y desesperación sin final por no saber dónde y cómo esta uno de nuestros familiares.

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