Servicio Social, la construcción de alternativas de vida más justas
  • Dentro de las Universidad Jesuitas, el Servicio Social es una oportunidad invaluable para poner su corazón en una práctica concreta.

 

 

Las Universidad Jesuitas acompañan a su alumnado y les enseñan el valor del Servicio Social; el aprendizaje a partir de la incidencia y el compartir con otras realidades. Un ejemplo es la IBERO Puebla, donde más de 3,300 estudiantes de licenciatura colaboraron con más de 230 organizaciones como parte de su Servicio Social, esto entre 2016 y 2020.

 

Rosario Arrambide González, quien hoy es directora del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría, SJ (IDHIE) de la universidad jesuita de Puebla, con la ilusión de convertirse en una penalista exitosa; sus intereses y su percepción del mundo cambiaron cuando, la poblana de nacimiento, se mudó a Palenque para hacer su Servicio Social Integral (hoy llamado de Inserción) en la Casa de Apoyo a la Mujer Ixim Antsetic, A. C.

 

“Aprendí que no es suficiente con ganar una pensión alimenticia si no se trataba de impulsar un pequeño cambio en la vida de las mujeres”, recordó 20 años después. Tal fue la experiencia de Rosario Arrambide en Chiapas, donde la entonces estudiante se hizo consciente de las expresiones más graves de desigualdad, exclusión y violencia que azotan a las distintas realidades del país. Tras graduarse, regresó a Chiapas y pasó 13 años colaborando en diferentes espacios para la defensa de los derechos humanos, su nueva vocación.

 

Tras rememorar los días en Palenque que fueron un parteaguas en su vida, Arrambide González, ya una abogada feminista consagrada, recomienda a los estudiantes que se dejen tocar por las experiencias y pongan sus conocimientos al servicio de causas específicas. “Doy gracias a la vida porque mi servicio social es un antes y un después. Le debo lo que soy ahora”, reflexionó.

 

Ante la importancia del Servicio Social dentro de las universidades jesuitas, el Mtro. Mario Patrón Sánchez, valora el modelo de servicio social de la IBERO Puebla como una práctica contracultural que se opone a los discursos del mercado y del hiperconsumo. Lejos de buscar la riqueza y la comodidad como fin último, se exhorta al alumnado a abrazar una responsabilidad social por la construcción de alternativas de vida más justas.

 

El fin último es que los estudiantes valoren el cauce que debe tener el quehacer profesional. “Creemos que la Universidad es un espacio privilegiado para la transformación de la realidad y la construcción de esperanza. No puede haber una formación integral sin la inmersión en el contexto”, aseguró el Rector.

 

Autoridades universitarias aprecian el Servicio Social como una oportunidad invaluable para poner su corazón en una práctica concreta. Deseando que los próximos profesionistas se distingan por ser sensibles y generosos frente a los problemas del mundo. A fin de cuentas, la experiencia formativa busca tener un impacto en la sensibilidad de los alumnos, ellos están llamados a vincular sus destrezas con el quehacer de personas que sueñan con futuros esperanzadores.

 

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