“Educación, fuente de esperanza”, 10° mensaje del P. General Arturo Sosa, SJ

El Padre General Arturo Sosa SJ nos comparte un nuevo videomensaje en base al 10° capítulo de su libro “En camino con Ignacio”, denominado “Educación jesuita: fuente de liberación y esperanza”.

 

Aquí el mensaje:

 

El amor se dice y se muestra de muchas maneras. Una forma de comunicar el amor es a través de la educación. Educar es amar.

 

Educar es amar reverencialmente a la persona que tengo frente a mí, respetándola en su dignidad y procurando que su vida adquiera las herramientas necesarias para potenciar la bondad que habita en su interior.

 

Cada vez que ofrecemos educación apostamos por la capacidad de aprender que tiene cada persona, y confiamos en que aquello que se recibe será puesto al servicio del bienestar propio, de su familia y de la sociedad en general.

 

Cada día, miles de hombres y mujeres que viven su fe desde la espiritualidad ignaciana: laicos y laicas, religiosas y jesuitas, así como personas de buena voluntad, renuevan su compromiso por la educación como vía para entregar la vida en una inmensa diversidad de realidades. En cada uno de ellos anida el deseo de colaborar con el sueño de Dios para la humanidad.

 

Ojalá nunca dejemos de agradecer a todos aquellos que colaboran, de una manera u otra, en la inmensa tarea de amor que es educar.

 

La Compañía de Jesús y la familia ignaciana, a través de su acción educadora, desean apostar por la profundidad espiritual e intelectual, y por la construcción de sociedades más justas y humanas, donde la fraternidad, el diálogo, la solidaridad, la cultura del encuentro, la ecología integral y la justicia social junto con la paz, todos valores con sabor a evangelio, sean cada día más palpables allí donde se desarrolle la acción educativa inspirada en nuestra espiritualidad.

 

Deseamos colaborar con la formación de personas íntegras que desarrollen sus dones y talentos particulares y los coloquen generosamente al servicio de los demás. Personas sensibles a la realidad y con capacidad de discernir aquello que más conduce al bien propio y del prójimo. En definitiva, hombres y mujeres para y con los demás.

 

Te animo a que colabores con nuestras instituciones y acciones educativas alrededor del mundo.

 

Te animo a apostar especialmente por la educación de los más pobres y vulnerables que tantas veces quedan excluidos de los sistemas formales de educación. El desafío es enorme, pero sumando corazones generosos podremos brindar, a cada vez más personas, el acceso a la educación de calidad que se merecen.

 

¿Te atreverías a poner tus talentos en ello?

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