COVID-19 evidencia la precariedad laboral y la violencia contra las mujeres
  • A través de investigación, universidad del SUJ, IBERO Puebla, expone la vinculación entre la precariedad laboral y la violencia contra las mujeres.
  • El contexto de la pandemia ha evidenciado múltiples manifestaciones de la desigualdad y la violencia de género.

 

Entre 2015 y 2021 aumentaron un 57.3% los casos de probables feminicidios; ello sumado a la histórica explotación económica, precariedad, disparidad salarial, inseguridad y violencia que afectan a las mujeres.

 

En este contexto, el Observatorio de Salarios de IBERO Puebla presentó su Segundo Informe Breve sobre Desigualdad de Género, el cual expone que las condiciones económicas y sociales de las mujeres durante la crisis sanitaria se agravó notablemente.

 

Algunos datos del reporte señalan que:

  • Las mujeres ocupadas trabajan más horas: 62.6% de las mujeres laboran 35 o más horas, frente al 32.4% de los hombres.
  • 7% de las mujeres trabajan más de 48 horas a la semana, frente al 0.8% de los hombres; lo cual no contempla el tiempo de trabajo doméstico y de cuidados.
  • La brecha salarial de género esta sobre el 14%.
  • Si bien toda la población ocupada ha visto la reducción de sus quincenas, las mujeres son las más afectadas: 70.9% de ellas gana dos salarios mínimos, frente al 61.5% de hombres. El 3.7% de los hombres gana más de 5 salarios mínimos frente a sólo el 2.3% de las mujeres.
  • Antes del COVID ya se registraba que 6 de cada 10 mujeres hacen trabajo de cuidado sin paga. Esta tendencia aumentó durante la crisis sanitaria.

 

El trabajo que realiza el Observatorio de Salarios en el SUJ permite afirmar que la incorporación de las mujeres al mundo laboral no ha sido la expresión de un proceso liberador, sino el aumento de la explotación: “Ellas trabajan más, ganan menos y laboran primordialmente en la informalidad u ocupando posiciones laborales en la parte baja de la escala salarial, además de realizar tareas de cuidado sin remuneración”.

 

Frente a esto, el reporte también apunta a la insuficiencia de políticas públicas y proyectos sociales que prioricen el bienestar, la equidad y el respeto a los derechos humanos de las mujeres.

 

Como SUJ tenemos claro que la transformación de la sociedad pasa necesariamente por que todas las mujeres puedan ejercer plenamente sus derechos, tengan las condiciones necesarias para su desarrollo y mejora laboral, personal, social y política, y puedan vivir sin temor ni violencia.

 

Por ello, para las universidades confiadas a la Compañía de Jesús es irrenunciable denunciar, analizar y visibilizar permanentemente las condiciones que hacen que en México las mujeres sigan siendo tratadas como ciudadanas de segunda. Es un mínimo de justicia trabajar, reivindicar, defender la dignidad, derechos, trabajo y aporte de las mujeres.

 

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