Académicos del SUJ reflexionan sobre la modificación relativa al litio en la Ley Minera
  • Aunque México tiene una de las 10 reservas de litio más grandes en el mundo, sólo será un productor menor si no desarrolla la tecnología adecuada para aprovechar dicho mineral.

 

En un orden jurídico regular, una ley secundaria nunca podrá modificar o superponerse a una ley de mayor rango como la constitución. Ésta es la razón por la que la reforma a la Ley Minera impulsada por el poder ejecutivo federal es inconstitucional.

 

Marcos Francisco del Rosario Rodríguez, coordinador de la Licenciatura en Derecho del ITESO, señala que: “Jurídicamente hablando, fue una iniciativa que vulnera la Constitución porque busca dar al litio la categoría de estratégico, cuando, al momento, está definido como prioritario. En las actividades estratégicas el Estado tiene la exclusividad de la exploración, explotación y comercialización de un recurso determinado. ‘Prioritario’ significa que podrá compartir esa actividad o recurso con el sector privado, pero siempre reteniendo la mayor parte del control. Éste es el caso de la minería, está en el sector prioritario. Lo que pasó con la propuesta de reforma a la Ley Minera es que desde una ley secundaria se pretende pasar al litio al ámbito estratégico, cuando la Constitución marca que sólo los minerales radioactivos corresponden al área estratégica”.

 

El académico en el SUJ señala que la modificación a la Ley Minera puede tener consecuencias importantes en el terreno internacional: “En el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se estableció que no se podían cambiar las condiciones comerciales establecidas al momento de la firma. No se puede cambiar el estatus de un mineral que al momento es prioritario y por tanto sujeto al intercambio comercial. Al cambiar esas reglas se vulneraría lo acordado en el T-MEC. Tendría que haber una modificación de ese apartado, y que los tres países estuviesen de acuerdo”.

 

Por su parte, Víctor Manuel Olea Contreras, académico de estudios sociopolíticos en el SUJ, considera que para que México pueda aprovechar el litio es imperativo que el gobierno apueste por crear tecnología nacional para sacar el mayor provecho a los yacimientos nacionales: “Tendríamos que desarrollar tecnología propia pero, bajo un discurso de despilfarro, se le ha quitado mucho presupuesto a la ciencia. Sin apoyo a ese sector va a ser muy difícil ver algún resultado duradero que propulse el desarrollo económico de México”.

 

Fernando Hernández Ramírez, académico de ingeniería química en el SUJ, señala que el litio ha adquirido una importancia estratégica a nivel mundial equiparable al petróleo debido a sus usos en las energías renovables: “Es el metal más ligero que existe, el litio se utiliza para manufacturar vidrios y cerámicas especiales, como los que usan instrumentos ópticos y de laboratorio y cerámicas refractarias; también es utilizado en la elaboración de grasas y lubricantes para uso industrial. Sobre todo es altamente codiciado en las baterías debido a su alta densidad de carga. Eso lo vuelve muy atractivo. Todos los dispositivos electrónicos portátiles como celulares y laptops lo utilizan, así como autos eléctricos y artefactos que son enviados al espacio”.

 

Hernández Ramírez considera que, en cuanto al litio, en México tenemos pendiente el reciclaje: “Nuestros hábitos de consumo de aparatos electrónicos están afectando la redistribución de litio. Se puede convertir en un contaminante importante de nuestras aguas, al ser las sales de litio altamente solubles en agua. El litio se puede recuperar de las baterías con procesos químicos relativamente sencillos, si se disponen correctamente los desechos”.

 

Como parte de nuestro quehacer universitario, el SUJ considera pertinente incluir su mirada multidisciplinaria en el debate de temas relevantes para la vida del país.

 

Consideramos que la gobernanza democrática sólo se construye con la participación activa, equitativa y justa de los distintos actores como los científicos, la academia, las comunidades, las organizaciones de la sociedad civil, las empresas y los tomadores de decisión, bajo un enfoque de bien común para integrar los diversos intereses y propuestas involucradas en cada agenda.

 

 

Más
Noticias

Facebook
Twitter
es_MXSpanish