Universidad del SUJ crea modelo de convivencia para prevenir, atender y erradicar la violencia escolar

  • Investigación de académicas del SUJ recupera el trabajo autogestivo de muchos docentes quienes se esfuerzan por mejorar cotidianamente la vida en las escuelas.

 

Parte de la labor y del compromiso de la comunidad universitaria en el SUJ es sistematizar el trabajo, la experiencia y las buenas prácticas para enriquecerlas y devolverlas en pautas, instrumentos y mecanismos que acompañen la vocación, el trabajo y los esfuerzos de docentes y escuelas cuyo interés sistemático es la mejora continua de la convivencia familiar.

Un ejemplo de este trabajo son la Dra. Cecilia Fierro Evans y la Dra. Patricia Carbajal, investigadoras de la universidad jesuita de León, quienes presentaron un conjunto de pautas y herramientas para mejorar de manera continua la convivencia escolar, las cuales pueden aplicarse desde el nivel preescolar hasta la universidad llamado Modelo de convivencia para prevenir, atender y erradicar la violencia escolar.

En la presentación de su trabajo, las investigadoras señalaron que el modelo contempla tres niveles para la construcción de convivencia y erradicación de la violencia en las escuelas:

  1. Contención, que tiene que ver con lograr una respuesta inmediata de las autoridades ante las condiciones y situaciones que afectan la convivencia.
  2. Resolución de conflictos, relacionado con prevenir la violencia y orientado a promover el desarrollo de capacidades y de habilidades para atender constructivamente los conflictos cotidianos dentro de la vida escolar.
  3. Transformar las prácticas pedagógicas y de gestión, etapa orientada a establecer bases para construir una paz duradera mediante la implementación de prácticas de inclusión, equidad y participación.

 

Las autoras enfatizaron que el modelo debe involucrar a la comunidad escolar en su conjunto, por lo que contempla el enriquecimiento y fortalecimiento de los siguientes campos:

  • Pedagógico-curricular, relacionado con las prácticas docentes con el grupo en clase;
  • Organizativo-administrativo, relacionado con las prácticas de gestión institucional;
  • Socio-comunitario, vinculado a la participación de padres y madres de familia, así como con otros miembros e instancias de la escuela.

 

Las investigadoras de IBERO León señalan que entre las bondades y características destacadas del modelo están que: 1) ordena y ubica en niveles las alternativas de lo que hay que hacer; 2) ordena las propuestas de contención; 3) favorece la estructuración de las interacciones en la escuela para que sean creativas y produzcan convivencia, así como soluciones útiles y beneficiosas; 4) incluye el análisis de la política pública; 5) contempla la vida y condiciones cotidianas de las escuelas; finalmente, 6) hace una revisión teórica, filosófica, pedagógica y psicológica.

Entre las opiniones vertidas por los expertos presentes destacaron las del Maestro en Educación por la Universidad de Harvard, consultor internacional y director del Programa Aulas en Paz, en Colombia, José Fernando Mejía, quien señaló que “Esta publicación es de provecho para Latinoamérica entera pues toma conceptos profundos y los comunica de forma clara y directa. Tiene el valor gigantesco de estar basado en evidencia y en mucha investigación, no cae en dicotomías excluyentes, y presenta un enfoque integrado mediante el que se logra que los niveles del modelo sean incluyentes y se interrelacionen”.

Por su parte, Úrsula Zurita, doctora en ciencia política por la UNAM y miembro de FLACSO México, señaló que el modelo “Es ejemplo de articulación de esfuerzos con el gobierno. Está ubicado, construido y hecho para que las comunidades escolares lo utilicen de forma cotidiana, pero que también piensen qué tanto de su quehacer humano está orientado a un futuro que desean construir”.

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