Tú, que buscas ser para los demás. Queremos acompañarte.

“El amor ha de ponerse más en las obras que en las palabras” Ignacio de Loyola

 

Dentro de la pedagogía ignaciana, un estudiante de una institución del Sistema Universitario Jesuita (SUJ)  es alguien que transforma su vida, y no se conforma con ello, sino que comienza a transformar el mundo y la vida de los demás.

En el SUJ tenemos la convicción que la fuerza amorosa, la entrega y determinación de las y los jóvenes es indispensable para transformar al mundo en un sitio digno para todas las personas. La cual perdura a través de la enseñanza, la interculturalidad y la investigación.

De esta manera, quien ingresa al SUJ no sólo verá mejorada su calidad como persona y profesionista, también asumirá el compromiso de encargarse de su entorno y transformarlo.

Una característica importante de la formación humana y académica del SUJ radica en propiciar a pensar con autonomía para entender los pensamientos tanto personales como de la sociedad desde el criterio de verdad propio de la ciencia y del humanismo cristiano. Tarea necesaria en un medio nacional y mundial en donde la desinformación sin contrapunto y el pensamiento superficial prevalecen y resulta difícil orientarse.

Por otra parte, el contexto de la globalización exige también una formación de carácter internacional, que no se contente con egresados que sólo se comprometan con la patria, sino a trabajar e incidir con excelencia profesional, académica y humana en otros rincones del mundo. Por eso en el SUJ es importante la formación integral dotada de proyección internacional, con estudios de excelencia, y donde quien la reciba se comprometa en el servicio a los demás, en especial de las mayorías marginadas.

En las universidades jesuitas la investigación y la incidencia social se basan en una formación sólida en valores, un legado importante grabado en el disco duro de la tradición jesuita desde sus orígenes.

La investigación en una universidad jesuita no está subordinada a la docencia sino a servir al país. Por eso el reto está en diseñar investigaciones congruentes con los problemas que hay que resolver, sobre todo en países donde lo cotidiano es la violencia, la desnutrición, el hambre, los migrantes, que son aspectos de la realidad que hay que examinar con profundidad.

En conclusión, la labor principal del SUJ no es transmitir información y conocimientos para luego otorgar títulos académicos. El propósito de la educación jesuita es que personas como tú puedan fortalecer y desarrollar sus capacidades, incluso añadir nuevas habilidades, para hacerse más efectivos en la construcción de soluciones eficaces frente a las necesidades de la sociedad.

Porque en el SUJ queremos acompañarte a ser la mejor persona para que actúes con justicia y equidad para los demás.

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