SUJ firmará Pacto Educativo Global

  • La pandemia hace que este Pacto sea aún más esencial para contrarrestar la catástrofe educativa que la COVID-19 está causando a millones de jóvenes que, por razones sanitarias o económicas, no pueden continuar sus estudios.

 

Al escribir sobre la novedad de los colegios jesuitas en la Europa del tiempo de Ignacio, el historiador John O’Malley destaca que la Compañía de Jesús fue la primera orden religiosa en aquella sociedad en tránsito hacia una nueva época que “emprendió sistemáticamente, como un ministerio fundamental y con vida propia, la obra de los colegios plenamente desarrollados para cualquier tipo de estudiantes que eligieran venir a ellos… Un fenómeno verdaderamente único en toda la historia de la educación”.

En aquella sociedad, este fenómeno único de una educación integral de calidad y para todos fue el invento de los jesuitas para encarar los problemas de aquel mundo en crisis profunda, que experimentaba los dolores de parto de una nueva situación histórica.

La crisis global provocada por la COVID-19, ha llevado al SUJ y a todas las redes universitarias de los jesuitas en el mundo a la necesidad urgente de reinventar su proyecto educativo ignaciano según las nuevas exigencias humanas, sociales y ambientales marcadas por la pandemia, que también anuncia un nuevo y todavía indescifrable mundo por venir.

Un pacto educativo para fundar un mejor futuro

Por lo anterior, el Papa Francisco invitó a todas las instituciones de la Compañía de Jesús, no sólo a las educativas, a firmar el Pacto Educativo Global, encomienda depositada principalmente en las manos de los jesuitas ante, según palabras del Pontífice, una “catástrofe educativa mundial”, por el impacto de la pandemia en los sistemas educativos de todo el mundo, cuyo peligro más inminente de no tomar medidas será la deserción escolar de alrededor 10 millones de estudiantes, principalmente entre la niñez.

En esta dirección, el Padre General Arturo Sosa, S.J., quien ya suscribió el Pacto, explicó que la idea de este compromiso con la educación en el mundo no es nueva, pero el contexto de la pandemia ofrece el momento oportuno para darle nueva vida.

Dijo que el Pacto Educativo Global nace de “un profundo deseo de contribuir eficazmente a tomar los medios para fundar un futuro mejor para toda la humanidad. Un futuro lleno de esperanza construido sobre la fraternidad humana y la armonía con el medio ambiente”, y su fundamento se encuentra en las reflexiones del Papa formuladas en las encíclicas Evangelii Gaudium, en Laudato Si, y más recientemente en Fratelli Tutti.

La formación jesuita, un aula de educación global

El Padre Sosa indicó que “la situación mundial de la pandemia hace que este Pacto sea aún más esencial para contrarrestar la catástrofe educativa que la COVID-19 está causando a millones de jóvenes que, por razones sanitarias o económicas, no pueden continuar sus estudios.

Además refirió que este proyecto está muy en consonancia con el espíritu de nuestras Preferencias Apostólicas Universales, y comprometerse con él no es de interés sólo para el sector educativo, sino para todas las obras de la Compañía.

Se trata de transformar las obras educativas y las demás de la Compañía “en un aula de educación global. Todo lo que hacemos puede contribuir a crear las condiciones para la maduración integral de las nuevas generaciones; así todas las instituciones jesuitas, de cualquier naturaleza, pueden participar en este Pacto”.

De esta manera, el superior de los jesuitas calibró la importancia de esta iniciativa educativa al ponderar que “no se trata de una simple renovación sino de recrear y proponer un camino de integración personal y social donde el armonioso lenguaje de la mente, el corazón y las manos exige una actividad armónica entre la escuela, la familia y el gobierno”. La educación al modo ignaciano continúa siendo el instrumento privilegiado para transformar la realidad hacia una más justa y solidaria.

 

 

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