Se reconocen y asumen las demandas para terminar con el Pacto Patriarcal.

  • Mario Patrón Sánchez, Rector en el SUJ, considera que hoy el movimiento feminista es el más preeminente, el cual, a pesar de la pandemia, no se ha detenido.

 

El Rector de IBERO Puebla, Mtro. Mario Patrón, considera que el movimiento feminista es preeminente, pero no es por azar sino porque es un movimiento profundo que visibiliza todas las aristas de la opresión patriarcal, racial, económica, cultural que sufren las mujeres quienes, con sustento teórico y fortaleza orgánica, han sabido confrontar al sistema patriarcal en todos sus niveles.

Patrón Sánchez, quien plasmo sus palabras en la sección de política de La Jornada, considera que el movimiento feminista ha entendido bien que los cambios que reivindica no se construyen en lo inmediato, razón por la que han ido acumulando fuerza, presencia y capacidad transformadora durante años.

El Rector en el SUJ considera que el movimiento es antiinstitucional, “porque advierten que la institucionalidad del poder público, forma parte de ese modelo hegemónico en el que se arraigan y reproducen las desigualdades. Precisamente por esto resulta más lamentable la respuesta del Estado, pues no sólo incumple su responsabilidad como órgano garante del derecho a una vida libre de violencia de las mujeres, sino que opta por calificarlas de adversarias políticas…, las narrativas estatales han vuelto cada vez más difícil la articulación ciudadanía-Estado, levantando un muro discursivo cada vez que el Presidente se refiere a los grupos feministas como conservadores y grupos de choque. Así, mientras ellas sigan siendo vistas como adversarias políticas, las exigencias no se traducirán en plan de gobierno efectivo, ni en una articulación eficaz entre sociedad civil e instituciones públicas para concretar una agenda programática conjunta, ni para la realización de políticas públicas efectivas”.

Finalmente, el Mtro. Mario Patrón, señala que “El gobierno de turno tiene aún un margen de oportunidad para dejar de ser un opositor del movimiento feminista a ser un articulador con otros sectores que también deben incorporar la agenda de género, como el sector empresarial, laboral, educativo, eclesial, etcétera”.

Fuente original La Jornada 

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