Promovemos ciencia con vocación de justicia social y para la vida digna

  • La tecnología que se requiere es la que mejora las condiciones de vida del ser humano, acompañándolo y no sustituyéndolo; es democrática, masiva y nunca vehículo para la desigualdad: Instituto de Investigación Aplicada y Tecnología (InIAT) de la IBERO Ciudad de México.

 

Si debiéramos describir la época que vivimos, muy probablemente una de las características que mencionaríamos sería el desarrollo científico y tecnológico, pero ¿podemos decir que la ciencia y la tecnología actuales realmente mejoran la vida de las personas?

En las Jornadas de reflexión sobre el sistema de ciencia, tecnología e innovación que demanda el futuro, el Dr. Eduardo Gamaliel Hernández Martínez, director del Instituto de Investigación Aplicada y Tecnología (InIAT), señaló que la ciencia y tecnología bajo una perspectiva humanista es aquella que prioriza todo desarrollo poniendo al ser humano en el centro. Pero no sólo exclusivamente al ser humano, lo cual denotaría un sentido puramente antropocéntrico, sino al ser humano como parte de un sistema mucho más grande, como un elemento más del sistema medio ambiental que nos rodea.

Por lo tanto, la tecnología se vuelve un medio y no un fin. El director del InIAT, añadió que la tecnología no debe generar riqueza a sus creadores a costa de la explotación social, aprovechamiento de grupos vulnerables o con daño al medio ambiente, pues el diseño de la investigación que deriva en tecnología debe incluir una mayor interacción con la realidad: “su planteamiento debe ser no sólo pertinente, en el contexto de una comunidad científica, como comúnmente realizamos en protocolos, sino incluir búsqueda de patentes y vigilancia tecnológica, entrevistas con los usuarios, análisis de factibilidad y viabilidad, entre otros”, dijo.

Por otro lado, el Dr. Hernández Martínez señaló que la ciencia y la tecnología actual no es interdisciplinar, por lo que es necesario la participación de muchas áreas del conocimiento, incluyendo a las artes, así como un enfoque humanista. El enfoque interdisciplinar y el trabajo colegiado debe forjar líneas de investigación más abiertas e incluyentes, también debe reflejarse en los planes de estudio; sin embargo “aquí es donde entramos en conflicto con las inercias tradicionales de trabajo, con la inmediatez de los resultados que debemos dar y que nos impide integrarnos a esta colegialidad. En este sentido, nuestras instituciones y las políticas gubernamentales requieren construir una estrategia e incentivos para esta migración a trabajo inter y transdisciplinar”, expuso.

El Instituto de Investigación Aplicada y Tecnología (InIAT) de la IBERO, hacia una nueva etapa | IBERO

El investigador comentó que la ciencia que deriva en tecnología no es responsabilidad únicamente de las y los investigadores y de las instituciones de educación superior, sino que se realiza en un ecosistema de innovación, que ya ha sido experimentado en otros países, donde se unen la universidad, la industria, la sociedad y el gobierno: “Debemos fomentar e impulsar desde nuestras instituciones ese espíritu creativo que tienen las nuevas generaciones, romper moldes disciplinares y retículas de estudio tradicionales; hacer interactuar todas las disciplinas, no sólo entre las ingenierías y ciencia básica, sin descuidar ni sacrificar la estructura mental y las ideas para el futuro en nuestros jóvenes que prometen las bases de la ciencia básica y, por supuesto, apoyando toda iniciativa de emprendimiento”, dijo.

 

Como universidades jesuitas puestas al servicio de la transformación social, en el SUJ asumimos el reto de promover el conocimiento y vigencia plena del derecho a beneficiarse del progreso científico, tal como lo establece el artículo 15 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

El ejercicio pleno de este derecho supone las siguientes dimensiones: el acceso de todas las personas, sin discriminación, a los beneficios de las ciencias para llevar una vida digna; oportunidades de contribuir a la ciencia y a la investigación científica; derecho a la información necesaria para que cada persona y comunidad puedan participar en la toma de decisiones respecto a las áreas propuestas de investigación y desarrollo, y el fomento de un entorno favorable a la conservación, desarrollo y difusión de la ciencia y la tecnología, así como a la libertad indispensable para la investigación científica.

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