Pensar y sentir durante confinamiento desde Ayuuk

  • Comunidad estudiantil del ISIA muestra cómo vive el confinamiento.
  • COVID-19, una oportunidad de aprendizaje.

 

Un esfuerzo importante del Sistema Universitario Jesuita (SUJ) es cubrir con su proyecto educativo a la diversidad de pueblos y culturas en México, para acompañar a los jóvenes, a sus familias y comunidades.

El Instituto Superior Intercultural Ayuuk (ISIA) es parte del SUJ, y hace presente a la educación jesuita entre las comunidades indígenas con el fin de formar profesionales interculturales que impulsen el desarrollo integral-sustentable y la libre determinación de los pueblos indígenas.

Durante esta emergencia sanitaria por la COVID-19, el ISIA abrió el espacio “Palabra que Sana. Narrativas educativas para la vida”, que recoge por escrito, en español, la experiencia del alumnado en estos días excepcionales de confinamiento, cómo hacen para proseguir con sus clases y sus vivencias familiares y de comunidad, que nos ofrecen otra mirada y otra reflexión sobre el paso de la pandemia por nuestro país.

Mientras algunos ven un fin, otros vemos un nuevo inicio.

Para Carlos Santiago Lucas, de la licenciatura en Administración y Desarrollo Sustentable, originario del ejido mixteco Lázaro Cárdenas, volver a su comunidad para guarecerse de la enfermedad fue motivo de felicidad, y otra manera de continuar con su formación.

Ello porque “estar con mis padres y hermanos, convivir con mis tíos y primos, aprender de mis abuelos, recorrer las calles y las parcelas, ir al río por las tardes, el contacto con mis seres queridos y con la naturaleza, ayudaron a mitigar la situación actual. Algunos días, cuando no estoy con tareas, me dedico a sembrar algunas huertas en el patio de mi casa, para el consumo del hogar”.

Reflexiona que “cuando todo esto termine, hayamos aprendido a valorar la vida, la naturaleza, a las personas que nos rodean, e incluso a uno mismo, invitando así a repensar la forma de nuestro vivir, construyamos nuevos caminos y senderos, no todo está perdido, mientras algunos ven un fin, otros vemos un nuevo inicio”.

Las clases (en línea) no son para nada similar a lo que vivimos en la universidad.

Por su parte, Ana Lilia González Martínez, de la misma licenciatura en Administración y Desarrollo Sustentable, oriunda de la comunidad mixe de Jaltepec de Candayoc, en Oaxaca, refiere que tomar las clases en línea supuso algunas dificultades “ya que lamentablemente la señal del internet no es muy buena, en ocasiones se ralentiza mucho y esto me ha provocado retrasos para enviar mis tareas”.

Ana pondera que las clases en línea son diferentes a la forma presencial de la universidad, porque “no se convive con el profesor ni con los compañeros, siento que las dudas no siempre son dichas, ya que de por sí es complicado decirlo estando todos presentes, es aún más difícil expresarlo por internet en una clase en línea”.

Sin embargo, destaca los aprendizajes de convivir con su familia: “trabajar con ellos y de alguna manera relacionarlos con temas de alguna materia, me ha ayudado mucho para obtener mayor aprendizaje/conocimiento, y realmente es ahí cuando he valorado cada momento, al ver como se le da gracias a la madre tierra por cada alimento que nos brinda, la felicidad que se siente al disfrutar del agua de algún arroyo cercano de donde se está trabajando, sentir correr el aire cerca de la cara, escuchar los cantos de los pájaros, ver el cielo y sentir como te brinda tranquilidad y al mismo tiempo esperanza”.

Ya no quería seguir con el semestre… me desanimé mucho

Otra alumna, Anayeli Vásquez Cortes, reconoce lo difícil de cursar la universidad bajo el confinamiento “hubo un momento en que ya no quería seguir con el semestre, me desanimé mucho cuando intentaba entrar a mis clases virtuales, era imposible seguir con el cronograma establecido anteriormente, y que al principio los integrantes de mi equipo no comprendían la situación por la cual estaba pasando”.

No obstante, confiesa su sentir ante la congruencia humanista de los profesores del SUJ, “algunos docentes del ITESO, donde me encontraba de intercambio este semestre, mostraron compresión al momento de explicarles por qué no podía asistir de manera constante a sus clases”.

Como ella comenta, la contingencia le dio la oportunidad de extender su aprendizaje a otras áreas, y vincularse más con su entorno: “una relación más directa con la naturaleza, puedo decir que durante la contingencia me he involucrado en las labores de campo, ya tuve la experiencia de estar presente cuando mi familia rozó y quemó para la siembra de maíz, es muy pesado y riesgoso, pero es una experiencia muy bonita, ahora, estoy esperando poder aprender a sembrar maíz y poder así ayudar a mi hermano”.

Cada testimonio muestra las realidades en que la comunidad estudiantil del ISIA vive la pandemia, y las dificultades que superan para seguir con sus clases. Sin embargo, es importante señalar que, a pesar de todas estas trabas, la familia, docentes, y las ganas de superarse de cada uno de estos jóvenes, siembran en ellos el entusiasmo de seguir aprendiendo, de mantener la esperanza aun cuando las circunstancias van a contracorriente.

 

Link de los textos de “Experiencia universitaria”

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