Oscar Soto, Director del TUVCH, reflexiona sobre el papel de la universidad en la incidencia política

  • La función de la universidad es ser pública, orientada por lo intereses de las mayorías populares, creadora de la cultura de la igualdad y beligerante ante las injusticias, Ignacio Ellacuría.

 

La encíclica Fratelli Tutti del Papa Francisco nos llama a reflexionar como personas respecto de nuestra capacidad y responsabilidad para transformar el espacio público con acciones orientadas al bien común.

Oscar Castro Soto, Director General de la universidad jesuita TUVCH, recuerda que el Papa Francisco como líder espiritual, más que como líder religioso, nos invita a la participación política que nos toca: Como universitarias y universitarios es fundamental preguntarnos ¿qué nos toca hacer en términos de participación política para el bien común?. Dado que la política no es algo que hoy tenga buena fama, es importante que contruyamos una noción de política que nos sea útil. Así, la política es el ejercicio de la creación, mantenimiento y transformación de las relaciones sociales que están orientadas al bien común.

¿Por qué hablamos de política en la universidad?

Oscar Castro nos recuerda que durante siglos se nos hizo creer que la universidad tiene la sola función de divulgar el conocimiento científico y la verdad y, por lo tanto, se le considera “neutral”: Se ha dicho que el conocimiento, la ciencia, la tecnología y la verdad que produce la universidad deben ‘ser neutrales’ y que corresponde a los políticos, a la sociedad y a los empresarios decidir si son adecuados para la libre competencia. La universidad que dice hacer esto no es neutral porque nace en sociedades inequitativas, y por omisión favorece la apropiación del conocimiento en una cuantas personas. Pensar que la universidad es ‘neutral’ beneficia a empresarios y políticos que simulan que la universidad produce conocimiento por el bien de la sociedad, cuando en realidad lo que hacen es apropiarse de las decisiones sobre el uso de esos conocimientos y tecnología.

El Director del TUVCH enfatiza que la universidad no es neutral: Si la universidad se da cuenta de esto, la universidad trata de favorecer a las mayorías populares porque es el núcleo donde se concentra la mayor parte del bien común. El 70% de la sociedad vive en condiciones de pobreza. Si la universidad quiere que los conocimientos, la tecnología y la verdad que produce sean para el bien común tiene que pensar en ese 70% de la población que es pobre; a eso llamamos las mayorías populares.

El Dr. Castro Soto enfatiza que frente a esta realidad, cualquier universidad debe estar al servicio del interés público: Se puede ser una universidad privada con fines públicos. También hay universidades privadas y públicas que tienen grupos particulares que se sirven de ellas. El TUVCH es una universidad privada de interés público. Una universidad con fines públicos, cualquiera que ésta sea, debe velar por el bien común y por las mayorías populares; es decir, por esa mayoría que vive en pobreza y desigualdad. Ignacio Ellacuría decía que la función de la universidad es ser pública, orientada por lo intereses de las mayorías populares, creadora de la cultura de la igualdad y beligerante ante las injusticias. En ese sentido, la universidad evoluciona si pone atención en que el conocimiento y la tecnologia que produce debe orientarse a cambiar las estructuras de desigualdad e inequidad en el mundo. Así pues, la universidad tiene que ser creadora de cultura política de equidad e igualdad, no sólo cultivadora de la verdad, del conocimiento y de la tecnología que produce. El conocimiento debe construirse y compartirse colectivamente, y también debemos participar en los espacios de consulta, de decisión y de transformación de nuestra sociedad para el bien común y también de nuestra comunidad universitaria.

El Dr. Castro Soto enfatiza que crear conocimiento y participar es la dialéctica de la universidad y dicha dinámica tiene una agenda: se trata de una intención de transformar el mundo, de hacer proyectos e investigaciones, de formarnos como personas, donde soñamos y nos ponemos manos a la obra con lo que queremos ser y hacer para beneficio de las y los demás.

Castro Soto no omite señalar que la incidencia política también sucede dentro de las universidades: En el microcosmos universitario también hay opiniones, intereses y propuestas diferentes. En este espacio también tenemos que ponernos de acuerdo y solucionar conflictos entre el personal de intendencia, las y los estudiantes, el cuerpo docente y el personal administrativo para llevar adelante un proyecto universitario que contribuya a la justicia. El objetivo es armonizar los intereses, ceder cuando reconocemos que lo que originalmente pensamos no es lo que necesariamente beneficia a todos. Por eso tenemos los espacios para participar y resolver, pues el sólo hecho de convivir y de interactuar generará diferencias. Sabemos que en lo individual somos únicos e irrepetibles y también sabemos que juntos tenemos que aprender a ser una tercera persona que es la comunidad universitaria. Para poder ser una comunidad universitaria hay que aprender a resolver los problemas de una manera ágil, oportuna y con diálogo. Para nosotros, la palabra eficaz  es un buen método de la acción universitaria. En el TUVCH ser eficaz es participar en los proyectos, en los órganos colegiados; es hacer voluntariado, incluirse en las asambleas estudiantiles, colaborar en los eventos institucionales,teniendo siempre la intención del bien común y la palabra como método universitario para ponernos de acuerdo.

La universidad tiene que dejar de ser únicamente un espacio de preparación para el futuro. En el TUVCH creemos que la mejor preparación para el futuro es vivir las decisiones que tenemos que tomar en el presente. El modelo de aprendizaje del TUVCH es aprender haciendo y participando, porque eso nos ayuda a construir experiencia. Incidir universitariamente en la política, significa adentrarnos en la realidad con responsabilidad, es decir:

  • Incidir es como lo que hace un cirujano: mediante una incisión se adentra a un cuerpo para arreglarlo.
  • Universitariamente significa que lo hacemos por el bien de la comunidad universitaria y de la sociedad, ambas cosas al mismo tiempo.
  • Política significa saber tomar decisiones orientadas por las necesidades de las mayorías populares para construir igualdad, con equidad y con justicia.
  • Realidad significa el momento presente en todas sus dimensiones.
  • Responsabilidad es la habilidad para responder, para transformar, para construir nuevas realidades que sean en bien de todas las personas.

Para incidir es necesario participar y eso lo hacemos cuando compartimos estas ideas con otras personas, cuando analizamos cada cosa pensando si contribuye o no al bien común, cuando ayudamos a otras personas a que también piensen, analicen y participen”.

En el SUJ, el conocimiento, la verdad y la tecnología que construimos, mantenemos y transformamos son para la incidencia en la sociedad. Lo que hacemos es para el bien común.  Nuestras universidades son un proyecto cooperativo, cuya agenda de incidencia interna y externa busca transformar a las personas y a los problemas de la sociedad para hacer un mundo para que todas y todos puedan llevar a cabo su proyecto de vida. Las universidades integrantes del SUJ no somos neutrales, asumimos nuestra posición a favor de las y los rotos de la sociedad, de las personas excluidas, de ese 70% que esta en la pobreza.

 

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