Las enseñanzas del año que termina según estudiantes del SUJ

  • Durante este año difícil nuestra comunidad estudiantil acompañó, alivió el dolor y curó las heridas de los más necesitados con proyectos y reflexiones que son esperanza de realidades mejores por venir durante el año nuevo que se avecina.

 

En el SUJ una fuente de aliento, consuelo y esperanza es la juventud estudiantil de nuestras universidades, quien en medio de la adversidad de la COVID-19, y sus duras restricciones, dio testimonio de aquellas características que Pedro Arrupe, S.J., vislumbró como emblemas de la juventud de este siglo: “un idealismo impaciente, una generosidad que se muestra en forma de servicio; autenticidad frente al fariseísmo; sensibilidad hacia el hombre, especialmente hacia los más necesitados, y un espíritu universal porque el mundo se ha empequeñecido”.

Hubo muchas formas en que nuestra juventud universitaria se hizo presente en medio de esta emergencia y sus dramas humanos, como samaritanos y samaritanas que salieron a la vera de los caminos para acompañar, aliviar el dolor y curar las heridas de los más necesitados a través de distintos y creativos proyectos; evidencia de que, incluso en línea, es la realidad y su transformación la principal asignatura con la cual interactúan todos los programas de estudios del SUJ, desde las preguntas fundamentales de los Ejercicios Espirituales de qué he hecho, qué hago y qué voy a hacer para bajar de la cruz a tanta humanidad crucificada.

Nuestra comunidad estudiantil de igual manera encontró espacios, al modo ignaciano, para reflexionar y compartir el significado de este año, ejercicio necesario para sacar provecho de sus principales enseñanzas humanas y sociales, práctica importante en esta sociedad no muy aficionada a la reflexión, más inclinada en general a desinformar, dividir y propagar el odio y la intolerancia a través del polvorín de las redes sociales.

No es el fin del mundo, sino el inicio de uno nuevo

Por ejemplo, el estudiante del SUJ, Gabriel Selvas Villafuerte, del primer semestre de la Licenciatura en Derecho, en opinión publicada por El Heraldo de México, escribió que La pandemia tuvo un gran impacto en mi forma de ver la vida. En un primer análisis me quedó más que claro que mi confinamiento privilegiado no es igual al de las personas que tienen que salir a trabajar diariamente para sobrevivir”.

Señaló que esta situación “afinó mi lado humano, lo imprescindible que es ayudar al prójimo cuando esté en nuestras posibilidades. A su vez, era necesario detenerme para realizar un análisis introspectivo que me permitiera conocer más la persona que soy, y fijar los aspectos que debo mejorar para convertirme en la persona que quiero llegar a ser”.

Compartió con sus lectores una de las enseñanzas importantes de estos meses, referente a que “La vida solo es una y se nos pasa volando por la nula atención que dedicamos a las pequeñas cosas que nos hacen sentir vivos: los momentos únicos y plenos con la familia y amigos, que sin duda hoy en día extrañamos”.

Al mismo tiempo, con el horizonte próximo del nuevo año, señaló que “En un futuro, no podemos cometer tantos descuidos, hay que permitir que cada pequeño detalle se adentre hasta lo más profundo de nuestro corazón para disfrutarlo como si fuera el ultimo, y así maximizar el sentir del ser humano. Este no es el fin del mundo, sino más bien el inicio de uno nuevo”.

Ser con los demás es más importante que lo material

Santiago González, otro estudiante del SUJ en el primer semestre de Derecho, consideró que este año “no todo ha sido malo, pese al pánico del principio, y la enseñanza que me deja es que lo más importante, lo que más extraño, no es lo material sino ver a mis amistades, poder salir a la calle, tener una buena plática con alguien, la compañía y la experiencia perdida por el momento de saludar y abrazar sin miedo a contraer el virus”.

Dijo que otra lección de este año que termina es caer en la cuenta, pese a lo duro y triste de la situación, de que al final “pesa más lo ‘bueno’ que lo aparentemente malo. Al detenerse la sociedad por el confinamiento, al que nos vimos obligados quienes podíamos darnos ese lujo, he podido convivir más con mi familia y, en especial, tener tiempo para estar a solas, y reflexionar que es importante apreciar cada segundo, valorar a las personas con quienes convivimos más frecuentemente, pues no sabemos en qué momento ya no estarán con nosotros”.

Seremos una generación más fuerte

Por su parte, Fernanda Oliver Ibarra, también estudiante de Derecho en el SUJ, mencionó que para ella este año fue “estresante por todo lo que sobrevino sin estar en mis planes, pero me ha ayudado a crecer como persona, a reflexionar sobre la vida como nunca lo había hecho, a agradecer por mi salud, la familia y mis amigos, y por tener la oportunidad de estudiar lo que me gusta en el SUJ”.

 

Fue de la opinión convencida de que “esta experiencia dramática nos hará más fuertes como personas, especialmente a mi generación. Sólo espero que el otro año esto empiece a pasar y tener la oportunidad de conocer a mis compañeros y a mis maestros sin la mediación distante y a veces fría de la pantalla de mi computadora”.

Como Fernanda, también su compañera de estudios Paola Rassam Andrés comentó que este año fue de meditar y entender “que el universo quería poner un alto a nuestro estilo de vida acelerado que atropella nuestra humanidad y el medio ambiente. Durante este tiempo he comprendido que, en realidad, no se necesita de mucho para ser feliz, que la felicidad está en nosotros mismos y, en especial, en el amor y compromiso que entregamos a los demás cada día”.

A poco de finalizar el 2020 es verdad que prima la tristeza de quienes perdieron seres queridos, o sus trabajos; y prevalece la incertidumbre, por no saber cómo será la sociedad que resultará de esta contingencia sanitaria. Sin embargo, también es momento para renovar la esperanza, los votos de compromiso y servicio a los demás, de recordar que lo perdido también puede ser motivo para encontrar vivir con más sentido y humanidad, según la sabiduría paradójica de que si el grano de trigo no muere tampoco dará fruto en nosotros.

 

¡Desde el SUJ les deseamos un año nuevo para imaginar y crear más amor, justicia y paz!

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