La obesidad y el COVID-19 exponen la desigualdad social

  • Carlos Ríos, egresado del Doctorado en Estudios Científico, destaca la necesidad de ver la salud no solo desde el punto de vista de la reparación en el momento de la emergencia, sino también considerando cuáles son los factores que influyen para que se manifieste de manera más grave en ciertos escenarios. 

 

La obesidad incrementa las posibilidades de padecer enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión y es un factor de alto riesgo ante la pandemia del coronavirus COVID-19. Esta es la lectura médica que se le ha estado dando a esta crisis y podría ser más amplia para prevenir situaciones futuras, considera Carlos Ríos Llamas, egresado del Doctorado en Estudios Científico-Sociales del ITESO. 

El vínculo entre la obesidad y el COVID-19 expone sistemas alineados con las desigualdades sociales, ya que no todas las personas están expuestas de la misma manera, señala el autor de la tesis Ciudades obesogénicas y mujeres vulnerables: salud urbana y exclusión socioespacial en South Bronx, La Courneuve y Lomas del Sur 

“En cualquiera de las dos epidemias podemos ver que hay grupos que están mucho más expuestos, que son, en general, las personas más pobres, los que tienen un empleo informal o un cuerpo más frágil. Si pasamos por alto que hay una problemática de fondo (un asunto social, político y económico), la lectura en términos médicos va a seguir siendo la de tratar de corregir”, explica el egresado. 

Los grupos vulnerables son los más expuestos al COVID-19 y a la obesidad. “Son dos problemas que van en paralelo, pero que se manifiestan de manera mucho más fuerte en ciertas poblaciones. Lo que está de fondo es la necesidad de ver la salud no solamente desde el punto de vista de la reparación en el momento de la emergencia, sino de cuáles son los factores que influyen para que se manifieste de manera más fuerte o más grave en ciertos lugares, países, regiones o ciertas ciudades”. 

En el caso de México, destaca Ríos Llamas, se comprende que haya personas que se arriesguen a enfermarse para conseguir el sustento diario para sus familias. 

“Hay un intento en el discurso, sobre todo a escala nacional, que no se alcanza a materializar sobre el refuerzo de los sistemas sociales que pudieran garantizar la menor exposición a una enfermedad. Por ejemplo apoyar en términos del empleo y de accesibilidad a las estructuras tanto de educación como de ascenso social, porque podríamos también ver que quienes de por sí están en una situación precaria, estén mucho más precarizados como una consecuencia de esta crisis”. 

Ríos señala que a estos sectores se les relega y se cae en el asistencialismo en lugar de echar a andar acciones que tengan un mayor impacto que simplemente encerrarlos para que no se contagien. 

El egresado destaca en su tesis que hay que reconceptualizar la obesidad porque ha tenido un enfoque principalmente biomédico cuando hay otros factores implicados en la alimentación y del cuidado del cuerpo. 

“Lo que sucede aquí, al igual que con otras enfermedades que tienen un componente espacial y social muy fuerte, es que se alinea la responsabilización del daño o de la enfermedad con la persona que no se cuida, pasando por alto que no todos tenemos las mismas condiciones del cuidado del cuerpo”. 

En su investigación Ríos encontró que existe un factor de moralización en este tema. “En la cultura norteamericana la variabilidad de las etnias y los procesos de ‘racialización’ de las enfermedades hacen que se culpe más a ciertos grupos raciales de que sus conductas son inadecuadas y que por esas conductas ellos son responsables de su desgracia”. 

Ríos Llamas anota que algo similar pasa en el caso del COVID-19, de manera más sutil con quienes no se quedan en casa. “El asunto de la salud se transfiere también a una cuestión moral y de ‘si te enfermas es tu culpa’. Más que entender que el asunto de exponerte también obedece a una presión no solamente en términos de economía, sino también en términos de la valentía, de no tener miedo”. 

El investigador en la Universidad De La Salle Bajío señala que tomar en cuenta otros aspectos que van más allá de la salud podría arrojar una lectura de cuáles aristas están siendo menos atendidas “y que por ahí se nos escapan muchas vidas que son menos valoradas y que en cualquier sobresalto (como el actual) pueden desaparecer sin que se tomen en cuenta las causas de fondo de ello”. 

Información de: ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara

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