Investigador en el SUJ comenta la política migratoria mexicana

  • Sabemos de tiempo atrás que la política migratoria de este país está sincronizada a las estrategias de seguridad y a los ciclos económicos de Estados Unidos. Que este gobierno reaccione en forma tan débil y sin personalidad ante amenazas o chantajes de las diferentes administraciones en la Unión Americana definitivamente no es una novedad, Dr. Javier Urbano Reyes, especialista en migración.

 

Derivado de su revisión y análisis de la política migratoria del gobierno mexicano, Javier Urbano Reyes, docente e investigador en el SUJ, opina que no existe una diferencia entre las estrategias migratorias de sexenios anteriores y la actual, salvo que en administraciones previas las violaciones a los derechos humanos y las tragedias humanitarias sucedían en la clandestinidad: “Para nadie es un secreto que el Estado mexicano ha sido incapaz, por omisión o comisión, de evitar la cotidiana y masiva violación a los derechos humanos de las personas migrantes, dejando con ello en la indefensión a decenas de miles de seres humanos quienes son mercantilizados por el crimen organizado. El cambio que notamos en semanas anteriores es la violación descarada a los derechos de las personas migrantes en tiempo real, frente a los medios de comunicación, sin un atisbo de límite o vergüenza de los agentes migratorios, en desprecio flagrante a los derechos enmarcados en el principio de interés superior de la infancia; en abierto desdén de las convenciones internacionales que protegen los derechos humanos de las personas migrantes”.

Urbano Reyes recuerda que si bien en semanas previas el gobierno federal presumió la acogida de personas afganas en riesgo en su país, es indignante el oportunismo con que se determinan las estrategias de gestión migratoria: “La recepción de jóvenes afganos asediados en su país es una acción incuestionable, lo que único que indigna es el doble rasero con que se determinan las acciones migratorias pues tanto los ciudadanos afganos como los migrantes centroamericanos merecen exactamente el mismo respeto, atención y acompañamiento. No se puede alardear ante el mundo que se reciben a algunas decenas de personas, mientras se persigue y golpea a migrantes en el sur del país”.

El investigador en el SUJ precisa que pasada la coyuntura afgana, en México persistirá el patrón histórico que caracteriza la política migratoria que es reprimir, contener, clandestinizar: “No hay nada que celebrar en materia de movilidad migratoria. Este gobierno nunca supo, nunca pudo o nunca quiso enfrentar la dramática situación de los y las migrantes y, al contrario, ha aceptado sin una digna resistencia su realidad de gendarme de Estados Unidos, asumiendo también que sea el crimen organizado es el verdadero gestor de los movimientos migrantes a través o desde México. La política migratoria de este país es una vergüenza difundida en tiempo real y lo más insólito: en nombre de la protección de derechos humanos de las personas migrantes”.

Frente a esta realidad de dolor y violación a los derechos humanos de las personas migrantes, en el SUJ seguiremos señalando las realidades de injusticia que se cometen en nuestro país contra las personas migrantes, particularmente quienes provienen de Haití y Centroamérica.

De igual forma, fortalecemos nuestro llamado y exigencia de que las autoridades públicas, de todos los niveles y ámbitos competentes, actúen coordinadas en términos de las obligaciones y estándades internacionales en materia de derechos humanos de las personas en movilidad, sea cual sea su origen, nacionalidad o motivo de tránsito por nuestro país.

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