Incidir desde las aulas es incidir en otras realidades

“No me resigno a que, cuando yo muera, siga el mundo como si yo no hubiera vivido”  Pedro Arrupe, S.J.

 

Cada vez son más los jóvenes que actúan con consciencia ante los conflictos sociales, desarrollan culturas propias que los caracterizan y los llevan a responder al mundo en el que viven con herramientas que a veces son insuficientes para enfrentar los retos profesionales que se les presenten.

Ante este déficit, el Sistema Universitario Jesuita tiene como misión incidir universitariamente en la sociedad formando jóvenes profesionales que contribuyan para hacerla más justa, equitativa, humana, fraterna y solidaria desde la opción preferencial por los más vulnerables.

El SUJ, a través de la pedagogía ignaciana, busca acompañar y dar a los estudiantes elementos propios de la formación humanista e integral que los lleven a ser los mejores para el mundo y actuar con profesionalismo, criticidad, compromiso, pertinencia y conciencia de su entorno en la incidencia social.

Cada institución perteneciente al SUJ tiene presente que el estudiante universitario es una persona en formación, tanto en lo profesional como en lo personal, este último aspecto es el que nos interesa particularmente desarrollar. De ahí que como parte del modelo educativo se retome el cuidado de la persona, que requiere de profesores que además de impartir y generar conocimientos acompañen al estudiante en su proceso académico y formativo y lo apoyen en su aprendizaje profesional y personal.

Sabemos que hoy en día los jóvenes tienen motivaciones con espíritu de incidencia, sin embargo, también enfrentan dificultades que van más allá de sus estudios profesionales. Son jóvenes que inmersos en el proceso de globalización enfrentan diversos retos, debido a los constantes cambios tecnológicos, económicos y políticos.

Para los docentes, incidir desde el SUJ es poder lograr que estos jóvenes, como lo propone la formación jesuita, sean capaces de salir de su individualismo, su indiferencia, que se incomoden con el mal del otro, que puedan manejarse en el entorno globalizado con acciones comprometidas con y para los demás, que puedan indignarse y actuar por el bien de la comunidad.

Desde la formación jesuita, buscamos contribuir al logro de una sociedad más libre, solidaria, justa, incluyente, productiva y pacífica mediante la formación de profesionistas e investigadores de gran calidad humana, competentes a nivel internacional y comprometidos en un mayor servicio a los demás. Queremos acompañarlos y formar a los mejores con y para el mundo.

Queremos incidir en una educación que forme personas y no sólo profesionistas altamente calificados en las aulas universitarias. Proponemos desarrollar el humanismo en cada estudiante a través de la creatividad, la criticidad, la libertad, la solidaridad, la integración afectiva y la apertura a lo trascendente. Para lograrlo es fundamental el compromiso del profesor con el desarrollo académico, intelectual, afectivo, moral y espiritual del estudiante.

Para el SUJ es importante contar con profesores preparados, conscientes y comprometidos que conozcan el contexto y la realidad de los estudiantes, se involucren e incidan en su aprendizaje para guiarlos y fortalecerlos en su formación como personas responsables de su entorno. Porque la formación jesuita tiene profesores que quieren lograr y dar lo mejor en todas sus acciones, profesores que desarrollan y proporcionan a los estudiantes competencias, conocimientos y herramientas para actuar, proponer y responder a las necesidades de la sociedad.

Nuestros académicos utilizan diversas estrategias para:

  • Motivar, acompañar, conducir y dialogar profundamente con los estudiantes.
  • Despertar su interés en el conocimiento.
  • Comprender las problemáticas nacionales para actuar con compromiso; hoy desde las aulas y mañana desde su ámbito profesional.
  • Trabajar con otros y dar el más para los demás.
  • Ir más allá de “sacar un título” rápido y con el menor esfuerzo.

 

Es inherente de la educación jesuita, el cuidado  del estudiante, que está en formación y en proceso de alcanzar su madurez personal y profesional; y cuidado del profesor, que está en una búsqueda constante de ser una persona y un docente más preparado en todos los ámbitos, y de las otras personas, fuera del aula, con las que habrá de comprometerse el profesional egresado.

Estamos en constante trabajo para implementar estrategias adecuadas para desarrollar, en toda la comunidad universitaria del SUJ, el compromiso por el aprendizaje y la formación, hacer del aula un espacio adecuado para percibir la realidad del entorno y utilizar las herramientas que llevarán al ambiente laboral siempre con la convicción de incidir en otras realidades.

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