El TUVCH incide en comunidades afectadas por el terremoto de 2017
  • La universidad del SUJ, el TUVCH, concluye con éxito el proyecto de incidencia de alto impacto en comunidades afectadas por el terremoto de 2017.
  • Lo que salva a un pueblo de la emergencia es su poder de organización, Coordinadora de Formación Ignaciana e Incidencia Universitaria del TUVCH.

 

El terremoto de 19 de septiembre de 2017 afectó gravemente diversos municipios en el entorno del volcán Popocatepétl. Entre las comunidades que sufrieron más daños estuvieron San Juan Tepecoculco, municipio de Atlautla, y Santiago Mamalhuazuca, municipio de Ozumba.

Desde los primeros momentos, el Tecnológico Universitario del Valle de Chalco (TUVCH) tomó la decisión de colaborar con dichas comunidades, para lo cual buscó distintos aliados. Así, con una visión de incidencia para el bien común, la institución del SUJ conformó brigadas de estudiantes, docentes y administrativos para lograr el retiro de escombros, la demolición y reconstrucción de las viviendas dañadas, así como el acopio y distribución de alimentos e insumos básicos.

Si bien la gravedad de los daños y la vulnerabilidad de las familias obligaba a actuar rápido, desde el primer momento el TUVCH consideró fundamental garantizar que su intervención contribuyese a:

  • Promover la autogestión social, solidaria y colaborativa;
  • Impusar una perspectiva digna y segura de la producción social del hábitat en las comunidades;
  • Asumir que el proceso no se trataba de “dar apoyos” sino que entre todos se darían el apoyo necesario.

Con esa misión, el instituto del Valle de Chalco detalló un plan de trabajo que incluyó:

  • La integración de grupos de escucha;
  • El levantamiento del censo de afectaciones en las comunidades;
  • La definición de los objetivos y el esquema de acción para la reconstrucción;
  • Establecer los mecanismos para que la reconstrucción de las comunidades fuera un proyecto humano para tejer colectivamente la esperanza, la vida comunitaria y la solidaridad entre los integrantes de las comunidades.

 

Para contribuir a la autogestión social, solidaria y colaborativa se logró la conformación del Consejo de Barrios, donde las familias se organizaron para resolver conflictos y reconstruir a las comunidades. Este espacio de diálogo y toma de decisiones se integró después de que el gobierno excluyera a estas comunidades de los beneficios del Fondo Nacional de Desastres, el cual se supone respondería a las necesidades de los afectados por los terremotos de septiembre de 2017.

Después de poco más de 4 años, los impactos de este proceso han sido:

  • 27 familias beneficiadas con la reconstrucción de sus casas (12 en Tepecoculco y 15 en Mamalhuazuca).
  • La construcción del centro comunitario-casa escuela en Tepecoculco para aprender técnicas de construcción resistentes ante un sismo y aprender elementos necesarios para garantizaar la calidad de la reconstrucción de las casas.
  • Haberse reconstruido como comunidades mediante la cohesión colectiva y el fortalecimiento de los lazos de amistad y solidaridad. Al respecto, los habitantes de Mamalhuazuca y Tepecoculco aprendieron nuevamente a confiar en el trabajo colectivo, a compartir y unir fuerzas y saberes.
  • Haber adquirido la conciencia de ser ciudadanos con derechos y con capacidad de gestión ante las autoridades para favorecer a la comunidad, y no sólo trabajar por viviendas individuales.

 

La reconstrucción de las viviendas y de los procesos comunitarios emprendidos por el TUVCH resultaron gracias a la colaboración económica, a la mano de obra, así como a la recuperación e intercambio de saberes y técnicas de las comunidades, de estudiantes del tecnológico jesuita  y de distintos actores como el Centro Operacional de Vivienda y Poblamiento (COPEVI), Ambulante, Es hora de usar la cabeza, Global Giving/Tosepan, Goethe Institute y YMCA.

En el caso de COPEVI, su apoyo técnico contribuyó a la recuperación del conocimiento y la práctica de construcción local, la elaboración de adobes, el levantamiento de cimientos y muros, la realización de repellos de tierra, el uso de la baba de nopal para la construcción de vivienda; todo lo cual se reforzó con técnicas sismo-resistentes.

Por otro lado, el restablecimiento de estos saberes y técnicas facilitó el logro de obras sustentables y más accesibles económicamente. De igual forma, el proceso avanzó gracias a la mano de obra comunitaria (faenas) y al trabajo de voluntarios del TUVCH.

Esta visión, suma de voluntades, ánimo y esperanza lograron que 27 familias pudieran volver a tener vivienda digna y sustentable.

Para el SUJ, este proyecto muestra que es posible innovar, impulsando y acompañando la organización y la colaboración de las personas. El proyecto de reconstrucción encabezado por el TUVCH muestra que la articulación de los recursos técnicos de nuestras universidades y de las organizaciones civiles pueden concretar beneficios de alto impacto para las comunidades. Este proyecto da testimonio de la importancia estratégica que tiene instalar y fortalecer capacidades en la propia comunidad para impulsar y consolidar su acción y desarrollo autogestivo.

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