El SUJ reinventa la tutoría para formar estudiantes autónomos y comprometidos.

  • El posgrado del SUJ donde mejor se ha experimentado con la tutoría al alumnado es el Doctorado Interinstitucional en Educación (DIeE), que realiza investigaciones de gran calado que inciden en políticas y modelos que mejoran el sistema educativo nacional y de otros países en Latinoamérica.
  • La tutoría según el modelo ignaciano da lugar en la práctica académica de su alumnado a una investigación comprometida con los derechos humanos, sello distintivo de la formación del SUJ.

 

Al igual que ocurre en los Ejercicios Espirituales, la figura del acompañante, del tutor, también es importante en la buena marcha de la vida universitaria en las licenciaturas y los posgrados del SUJ; pues, de la misma manera que el director espiritual orienta en el discernimiento, el tutor en la universidad ayuda al estudiantado a sortear las dificultades académicas, sobre todo las relacionadas con escribir una tesis de grado, adquirir las artes y competencias necesarias para realizar investigaciones sensibles, comprometidas con la transformación e innovación de la realidad.

El posgrado del SUJ donde mejor se ha experimentado con la tutoría al alumnado es el Doctorado Interinstitucional en Educación (DIeE), apuesta académica de vanguardia ofrecida conjuntamente por la IBERO Ciudad de México-Tijuana, la IBERO Puebla y el ITESO, con el objetivo de realizar investigaciones de gran calado que incidan en políticas y modelos que mejoren el sistema educativo nacional y de otros países en Latinoamérica.

Tutoría que forma en la mirada y compromiso del SUJ con los derechos humanos

En su origen este doctorado en educación estuvo alojado en la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Después el SUJ, a través de la IBERO Puebla, replicó el modelo y heredó su concepción de tesis doctoral y su idea de tutoría, más acotada en un principio al logro de la tesis de grado.

Sobre la apropiación en el SUJ de este doctorado y la importancia del tutor, enriquecido ahora por el modelo pedagógico ignaciano, la Maestra Sylvia Schmelkes del Valle, Vicerrectora Académica de la IBERO Ciudad de México-Tijuana, señaló que en los 15 años que tiene este posgrado se ha constatado que la tutoría tiene que ser conceptualizada, teorizada, entendida y facilitada metodológicamente, toda vez el propósito del DIeE es dar lugar en la práctica de su alumnado a una investigación comprometida con los derechos humanos, sello distintivo del SUJ.

Al respecto, la Vicerrectora añadió que la tutoría, tan apreciada por los renacentistas clásicos, sobre todo por Montaigne en su ensayo La formación de los hijos, consiste en el acompañamiento bilateral personalizado que va más allá de lo formal y formativo, al implicar el cuidado de la integridad de la persona: “La relación es íntima y se genera un conocimiento profundo de las personas en relación”.

Tutoría transforma el significado tradicional de las calificaciones

IBERO TijuanaComprender el acompañamiento tutorial como proceso significa mantener el cuidado en cada uno de los pasos que la componen, como la elección correcta y empate entre tutores y tutorados. También es necesario contar con una formación previa que garantice el alcance de los objetivos comunes y la generación de conocimiento nuevo.

La Maestra Schmelkes reconoció que uno de los problemas más habituales es conciliar entre limitaciones investigativas y las aportaciones que esta pueda tener. De igual manera, delimitar un marco teórico y la elección de una metodología adecuada suponen aprendizajes sobre la marcha tanto para el tutor como para quienes acompaña.

Ello recuerda aquella recomendación de Ignacio de Loyola a los tutores jesuitas, cuando les recomendaba ayudar a quitar todo impedimento que entorpeciera los estudios al alumnado, y encontrar un método para determinar qué libros debían leer y cuáles no en materia de humanidades y de otros saberes (Constituciones, 362).

El ejercicio de la tutoría en el DIeE ha llevado a repensar los procesos de evaluación, la cual, consideró la Maestra Schmelkes, puede tener efectos contraproducentes debido a la competitividad interna y el valor relativo de las notas numéricas.

En este sentido consideró que la evaluación debe ser binaria (aprueba o no aprueba) y tiene que darse mayor énfasis a las consideraciones más cualitativas. Aspecto que es congruente con el ideal ignaciano de estudiar no para la gloria y éxito individual, o social, sino para servir a la sociedad en sus necesidades de transformación y de mayor justicia.

Tutoría para crecer en autonomía y compromiso

“Educar –dijo la Vicerrectora– es propiciar el crecimiento en autonomía. Queremos formar sujetos capaces de autónomamente llevar a cabo investigación educativa y formar a otros en su campo de especialidad”.

Así, como proceso de cuidado interpersonal, el tutor tiene la encomienda de comprender y dar atención a las diferentes fases emocionales características de los proyectos titánicos: el tránsito desde el entusiasmo hacia el agobio y de la neurosis a la depresión. “Hay que dar aliento y propiciar avances que le devuelvan al tutorando la confianza en sí mismo”.

Del mismo modo, los grupos estudiantiles forman parte fundamental para encontrar mecanismos de apoyo emocional: “Funcionan como un grupo de contención de las frustraciones. Como todos pasan por lo mismo, tienen sus momentos de libre expresión que funcionan como catarsis”, consideró la académica.

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Texto por Carlos Mario Castro

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