El SUJ contra la trata de personas y los trabajos forzosos

  • La conferencia “Trata y Explotación de Personas con Relación a Nuestros Principales Consumos” muestra que el trabajo forzado y la trata de personas son un problema grave y extendido en México.
  • Organización aliada del SUJ, Sin Trata, genera conocimiento para guiar acciones de gobiernos, empresas y personas en contra de la trata de personas.

 

El SUJ a través de los Programas de Derechos Humanos y Asuntos Migratorios de la universidad jesuita de Torreón se organizó la conferencia titulada “Trata y Explotación de Personas con Relación a Nuestros Principales Consumos” la cual fue dictada por la organización civil Sin trata mediante una de sus expertas investigadoras.

La organización civil Sin trata tuvo su antecedente en un grupo de estudiantes de la universidad del SUJ IBERO Ciudad de México, que se organizaron para dar acompañamiento a las personas víctimas de este delito. Actualmente Sin Trata genera conocimiento para guiar acciones de gobiernos, empresas y personas en contra de la trata de personas.

Mediante este diálogo, la IBERO Torreón y Sin Trata buscan que la comunidad del SUJ conozcamos y entendamos que la trata de personas es un delito muy complejo y está mucho más cerca de nosotros de lo que creemos.

Uno de los aspectos que hace complejo a este fenómeno es que las víctimas de trata no siempre se dan cuenta, o no aceptan, que son afectadas; ello se debe a su nivel de vulnerabilidad, así como a las necesidades que las obliga a “dar su consentimiento” para realizar actividades que las dañan o para recibir tratos que las esclavizan.

La trata de personas puede iniciar mediante un rapto o secuestro violento, o también con acciones muy “amigables” en redes sociales donde los enganchadores enamoran o se hacen “amigos” y “confidentes” de personas en situaciones de vulnerabilidad, tales como desempleo, pobreza, mala situación familiar, edad, poca experiencia e inmadurez, necesidad de atención y cariño, situación migratoria irregular.

En el mundo existen aproximadamente 40 millones de personas que son explotadas para fines laborales, de comercio sexual y diversas formas de trabajo forzoso. De ese número tenemos que: la mayoría son mujeres jóvenes, sólo el 1% han sido identificadas y pudieron acudir a algún tipo de procedimiento de justicia, 40% ha sido victimizada en el sector privado.

Los tratantes de personas buscan, estudian y utilizan todas las vulnerabilidades y necesidades de “sus personas-objetivo” para manipularlas y, sobre todo, para ganarse su confianza y con ello acceder directamente a ellas para después explotarlas y esclavizarlas.

Sin Trata enfatiza que la trata de personas siempre busca beneficios económicos; hoy en día es uno de los negocios más lucrativos del mundo.

De igual forma, el organismo civil es enfático al señalar que cada día podemos ver en la calle y en nuestros entornos más cercanos a las personas víctimas de trata: “están más cerca de nosotros de lo que nos imaginamos, puede ser que esa persona esté ´trabajando’ en la planchaduría ‘familiar’ a la que acudimos en nuestra colonia; muchas de esas personas circulan ‘libremente’ por los lugares donde lo hacemos nosotros, incluso en avenidas principales o en zonas donde hay mucha gente y se mueven a la vista de todos, por ejemplo en la zona rosa de la Ciudad de México”.

La problemática es tan extendida que muchos de los servicios básicos y productos que consumimos cada día pueden estarse produciendo mediante trabajos forzosos y trata. En nuestro país el trabajo doméstico, la industria de la construcción, la industria manufacturera, la agricultura y pesca, los servicios de lavado de ropa y tintorería, son sólo algunas de las actividades en que se han detectado índices importantes de trabajo forzoso y trata, donde empresas grandes y pequeñas se benefician por igual.

IBERO Torreón y Sin Trata señalan que el trabajo doméstico en México es uno de los servicios con más riesgo de trata y/o trabajos forzosos debido a las dinámicas de violación a los derechos humanos que se dan en este ámbito: 2.3 millones de personas son trabajadoras o trabajadores domésticos; la mayoría son mujeres que iniciaron entre los 10 y 15 años; 36% de ellas recibe menos del salario mínimo y sólo el 1% de esta población recibe seguro social como parte de sus prestaciones laborales.

El trabajo agrícola del que provienen muchos de los alimentos que consumimos diariamente, como jitomate y chile, es otra actividad con alto riesgo de realizarse a partir de la trata y trabajos forzosos. En México existen aproximadamente 3 millones de jornaleros; 99% de esta población vive en situación de pobreza; 9 de cada 10 jornaleros trabaja sin contrato y 8 de cada 10 no tiene ninguna prestación laboral.

Otros productos que consumimos diariamente con riesgos de tener trabajo forzoso y/o trata de personas en una o varias etapas de su proceso son: electrónicos (computadoras, celulares, productos de cocina), textiles, pesca, cacao, azúcar de caña.

En el SUJ nos preocupa que, aunque el trabajo forzado y la trata de personas son un problema grave y extendido, las autoridades no acaban de entender su dinámica y la sociedad no parece darse cuenta de su existencia.

En la comunidad universitaria del SUJ buscamos difundir y reforzar la información sobre este fenómeno y, mediante los programas de derechos humanos, género y migración, realizamos acciones para entender, investigar e impulsar políticas de prevención, protección y procuración de justicia sin soslayar que la trata y los trabajos forzosos existen gracias a las redes de complicidad entre las esferas política, económica y criminal que generan ganancias anuales en miles de millones de pesos.

De igual forma, para el SUJ es importante contribuir al fortalecimiento de una cultura en que los consumidores seamos cada vez más conscientes y responsables para no formar parte del problema sino más bien contribuir a las soluciones.

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