CNDH y el Sistema Ombudsperson no han sido un perfecto contrapeso del poder.

  • “Es necesario fortalecer y transformar a la CNDH para que cumpla su función y contribuya a superar la crisis de derechos humanos que se vive en el país”, Cuauhtémoc Cruz académico en la universidad del SUJ, IBERO Puebla, y defensores de derechos humanos.

 

En el conversatorio “Límites y posibilidades en la defensa de los Derechos Humanos”, organizado por la universidad jesuita de Puebla, se compartieron análisis y propuestas para mejorar a la CNDH y al Sistema Ombudsperson en el país. Los panelistas que asistieron fueron: Rosy Laura Castellanos, Consejera consultiva de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH); Santiago Aguirre, Director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh) y Cuauhtémoc Cruz académico en la universidad del SUJ, IBERO Puebla.

En este espacio de análisis, Rosy Laura Castellanos señaló que la reforma constitucional en materia de derechos humanos de 2011 exige otro tipo de defensa de los derechos humanos, lo cual plantea a la CNDH el revisar la forma en que se han llevado las recomendaciones y con ello contribuir a la construcción de memoria, justicia y verdad: “Hoy el reto de la CNDH no sólo es emitir recomendaciones, sino hacer cumplir las recomendaciones que ya se han emitido, así como las nuevas”.

Por su parte, Santiago Aguirre señaló que desde el Centro Prodh se considera que el Ssistema Ombudsperson, al cumplir 30 años e inscrito en la crisis que se vive en México, requiere de cambios profundos.

El Director del Centro Prodh, el cual es una obra jesuita, observó que históricamente la CNDH y el Sistema Ombudsperson no han sido un perfecto contrapeso del poder. A la mayoría de sus titulares se les ha señalado de alinearse a los designios del poder ejecutivo en turno e, incluso, alguno de sus titulares tuvo serias sospechas de corrupción: “Si bien no hemos tenido al actor que necesitamos, observó Aguirre, tampoco es posible decir que todo en el pasado ha sido simulación y hay que recomenzar desde cero. La CNDH, teniendo como titular a Luis González Pérez, tuvo momentos relevantes cuando jugó su papel de contrapeso en la discusión y aprobación de la Ley de Seguridad Interior y tampoco se le puede regatear el ejercicio de su facultad para interponer acciones de inconstitucionalidad, donde fue muy proactivo”.

Santiago Aguirre mencionó que desde la sociedad civil se tenía la expectativa de que la nueva administración de ese organismo público impulsaría cambios profundos: “En estos años iniciales de la nueva administración estamos preocupados por cómo se han ejercido las atribuciones principales de la CNDH. En cuanto a las recomendaciones, tenemos que las que ha emitido ésta administración son similares en cantidad a las de gestiones anteriores; sin embargo, lo que nos preocupa es que la mayoría de las recomendaciones nuevas son sobre hechos ocurridos en el sexenio anterior. El número de recomendaciones relacionadas con hechos sucedidos en el actual sexenio es notablemente menor. Respecto de ejercer su facultad para interponer acciones de inconstitucionalidad, fue notoria su omisión respecto a las reformas a la Ley General de Víctimas, las cuales eliminaron la garantía de presupuesto público anual para la atención a este sector de la población. La CNDH también omitió el ejercicio de esa facultad frente al acuerdo presidencial de mayo de 2020 por el que las fuerzas armadas permanentes pueden realizar labores de seguridad pública. Respecto de su comunicación institucional tenemos que, en casos donde se señala a la Guardia Nacional y/o a las Fuerzas Armadas de la comisión de violaciones graves, por ejemplo ejecuciones extrajudiciales, la CNDH se muestra extremadamente precavida, incluso ha omitido anunciar de manera pronta y diligente la realización oficiosa de investigaciones y expedientes de queja. Por otro lado, tenemos muchos comunicados que refieren conflictos internos, tenemos un consejo consultivo que está incompleto, todo lo cual hace más difícil la gobernanza interna de dicha institución”.

Por su parte, Cuauhtémoc Cruz, de IBERO Puebla, precisó que es notorio que la CNDH vive una o varias crisis, entre ellas una de institucionalidad y, particularmente, una crisis de legitimidad, lo cual es preocupante pues “al ser una institución cuya capacidad de incidencia recae en su fuerza moral, el que viva una crisis de legitimidad implica el riesgo de que se reduzca aún más su margen de acción y efectividad”.

Cruz señala que la dinámica actual de la CNDH abre un margen de incertidumbre sobre cuándo y cuánto puede esta institución ser aliada en la defensa de los derechos humanos en todo el país.

Los tres expertos en derechos humanos coincidieron en la necesidad de fortalecer y transformar a la CNDH para que cumpla su función y contribuya a superar la crisis de derechos humanos que se vive en el país.

Al respecto, el Director del Centro Prodh señaló que cuando los actuales titulares de la CNDH hablan de su transformación se refieren a mayor austeridad, a la necesidad de cambiar el nombre de la CNDH y a hacer vinculantes las recomendaciones: “Para nosotros (Centro Prodh) los cambios deberían ser mejorar la gestión de expedientes, identificar claramente a las autoridades responsables de las violaciones a los derechos humanos, ser más transparentes, fortalecer las capacidades periciales propias de la institución, usar más estratégicamente las recomendaciones generales, tener presencia más estratégica en los territorios, hacer un uso más proactivo de las acciones de inconstitucionalidad. Sería muy bueno que la CNDH se abriera al diálogo para integrar una agenda técnica orientada a su fortalecimiento y transformación. Al respecto ya hay propuestas elaboradas por personas y organizaciones que por años hemos sido usuarias y estudiosas de la institución. Lamentablemente estas propuestas no se conocen por la actual titular y tampoco se han abierto los canales de análisis para ello”.

Por su parte, Cuauhtémoc Cruz, académico en la universidad del SUJ de Puebla señala que el actual contexto ofrece la oportunidad de transformar a la CNDH considerando que el poder ejecutivo no la ataca o cuestiona como lo ha hecho con otros órganos autónomos como el INAI o al IFETEL. Esa situación, abre una buena ocasión para actuar en el fortalecimiento de la CNDH y al Sistema Ombudsperson en el país.

Para las universidades del SUJ es estratégico impulsar el análisis y abrir la discusión sobre la eficacia y pertinencia actual de las instituciones públicas que tienen como mandato la protección, promoción y defensa de derechos humanos, pues son una pieza clave para  transformar las condiciones en que las personas de a pie puedan vivirlos plenamente.

Pues es notorio en el SUJ, que la respuesta está en construir vías de fortalecimiento del Sistema Ombudsperson en México que estén basadas en evidencias y análisis rigurosos, así como en diálogo con sus usuarios: víctimas y defensores de derechos humanos.

El objetivo fundamental es lograr que la CNDH y los organismos públicos estatales de derechos humanos sean socialmente pertinentes y plenamente capaces de ejercer su mandato constitucional en cuanto contribuir a la garantía del ejercicio pleno y sustantivo de los derechos humanos en México.

 

Ve aquí el conversatorio completo

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