Cambio climático, los grandes impactos del consumismo.

  • 10% de las personas con mayor ingreso a escala mundial es responsable de 25 a 43 % del impacto ambiental, mientras que quienes menos contaminan son quienes más resienten los daños, de acuerdo con un informe elaborado por la universidad del SUJ y Greenpeace México.
  • Es necesario que los gobiernos locales fomenten y apoyen las iniciativas de comercio justo y responsable para que las personas puedan contar con alternativas reales a nuestro alcance.
  • Para el SUJ es prioridad educar a profesionales con una sólida formación académica y humana, capaces de iniciar los cambios de valores, hábitos y conductas necesarios para promover un modelo de desarrollo sostenible.

 

La tarea que las universidades del SUJ han asumido, con una clara percepción de los retos ante el cambio climático, se caracteriza por integrar las posturas sobre Educación Superior y Ambiente y el compromiso de transversalidad hacia una ética para vivir de una manera sustentable, investigando formas y modelos de mitigación y adaptación al cambio climático, de reducción de la pérdida de biodiversidad, y de producción y consumo sostenible.

Ante el cambio climático que estamos viviendo, la universidad del SUJ, el ITESO y Greenpeace México realizaron un reporte llamado El consumismo en México y sus impactos en el cambio climático, el cual da a conocer que las emisiones de gases de efecto invernadero están relacionadas con el nivel de ingreso de las personas. Es decir, las personas con mayor nivel económico y estilos de vida basados en el consumismo son las responsables del mayor impacto ambiental.

Si bien todas las personas consumen, no todas lo hacen en la misma proporción. Diez por ciento de las personas con mayor ingreso a escala mundial es responsable de 25 a 43 por ciento del impacto ambiental. En contraste, diez por ciento de quienes tienen ingresos más bajos es responsable de tres a cinco por ciento del daño (Teixidó-Figueras, et al, 2016 citado en Wiedmann, 2020).

La huella ecológica es uno de los indicadores más utilizados para medir la presión que se ejerce en el medio ambiente. Este informe fue elaborado a partir de un ejercicio de investigación documental, fundamentado en enfoques de las ciencias económicas, sociales y ambientales, a fin de provocar un diálogo sobre la relación entre el consumo y algunos elementos del cambio climático. El proceso de investigación estuvo a cargo de un equipo multidisciplinario de investigadores del ITESO que revisó fuentes de información cuantitativa y cualitativa accesibles para el público en general, confiables y actuales.

Comercio justo y consumo responsable: otro modelo es posible

Ante esta problemática se propone un comercio justo, el cual tiene la fuerza para direccionar el consumo hacia uno que sea responsable con el potencial, incluso, de traducirse en un acto de justicia climática. El comercio justo se traduce en acciones de mitigación y adaptación al cambio climático, es decir, de reducción de gases de efecto invernadero y de ajustes para enfrentar los impactos esperados, respectivamente.

El consumo responsable y el comercio justo se presentan como una alternativa para relocalizar la economía, para poner al centro de la producción y el consumo la sostenibilidad de la vida. Se trata de una acción política local que exige modificar y reorientar las formas insostenibles de consumir, pero también de producir. Algunos de los ejemplos más evidentes de este estilo de producción y consumo frente al cambio climático los encontramos en la producción de los alimentos.

Es evidente que un modelo de consumo alternativo no solo es urgente sino posible. Es necesario que los gobiernos locales fomenten y apoyen las iniciativas de comercio justo y responsable para que las personas puedan contar con alternativas reales a nuestro alcance.

El SUJ comprometido para mitigar el cambio climático

Para el Sistema Universitario Jesuita es de suma importancia educar a profesionales con una sólida formación académica y humana, capaces de iniciar los cambios de valores, hábitos y conductas necesarios para promover un modelo de desarrollo sostenible, teniendo en cuenta la realidad y heterogeneidad del territorio y de la cultura y, finalmente, accionar en los campus universitarios de forma amigable con el ambiente, mediante la aplicación de indicadores de gestión ambiental y sustentabilidad, es decir, dando el ejemplo desde el diario quehacer de las universidades.

Desde hace unos años, las universidades del SUJ realizan esfuerzos para mejorar la gestión ambiental o “enverdecer” sus campus. En general esto se ha hecho, antes de la pandemia COVID-19, a través de proyectos e iniciativas que tienen que ver con el reciclaje de los desechos, la eficiencia en la utilización de la energía eléctrica y del agua, mejoras en la eficiencia del transporte universitario, promoción del uso de bicicletas en los campus, construcción de nuevos edificios “verdes”, etc.

Por su parte, la Federación Latinoamericana de Colegios de la Compañía de Jesús (FLACSI), aliada del SUJ, nos invita a unirnos en un espíritu común de reconciliación con la naturaleza, actuando como guardianes (y no dueños) del planeta Tierra, nuestra Casa Común.

Es importante que sigamos colaborando y nos comprometamos para transformar algún hábito cotidiano relacionado con la naturaleza, con el fin de disminuir el impacto que tiene nuestro comportamiento en el medio ambiente.

El  “decálogo”, realizado por la FLACSI, a partir de los compromisos manifestados, son una propuesta para que juntos trabajemos hacia ese horizonte compartido como Movimiento Ignaciano por la Ecología. ¿Te animarías a considerar este decálogo en tu familia y comunidad educativa?

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