Astronomía en el SUJ: el enigma de la Estrella de Belén

  • En el SUJ el diálogo entre distintos saberes y disciplinas es la piedra de toque para divulgar y acercar a más personas a la experiencia de “La verdad nos hará libres”, por eso indaga desde las ciencias, las humanidades y los saberes de la fe, en misterios como el de la Estrella que anunció el nacimiento de Jesús.

 

Gracias a sus conocimientos de ciencias y humanidades, y a sus habilidades en el arte de divulgarlas, las primeras generaciones de jesuitas lograron franquear el muro del gigante Imperio chino del siglo XVI, a cuyo emperador enamoraron con sus conocimientos en astronomía, matemáticas y cartografía, que éste no dudó en incorporarlos como tutores de su corte, dando lugar a una de las experiencias interculturales más fértiles entre dos visiones contrapuestas y enemistadas del mundo.

Con el mismo proceder ignaciano, desde hace varios años en el SUJ, el Centro Astronómico Clavius del Departamento de Física y Matemáticas de la IBERO CDMX-Tijuana, clausura la actividad de los Miércoles Astronómicos del año con la tradicional conferencia (son ya varias ediciones) sobre el significado científico y religioso de la Estrella de Belén.

Se trata de un importante espacio de divulgación científica dentro del SUJ, abierto para el público no especializado, interesado en la astronomía, quien en número cada vez mayor participa en las pláticas organizadas durante todo el año; seguidas después, si las condiciones del cielo lo permiten, de observaciones en telescopio por parte de los participantes.

Mediante esta práctica se vuelve realidad nuestro lema universitario La verdad nos hará libres, y se responde al desafío de hacer posible que muchas más personas, de dentro y fuera del SUJ, conozcan esta verdad, y eso les ayude a ser menos vulnerables, a comprender mejor los problemas e interrogantes de lo humano y de la sociedad, para con la herramienta del saber compartido sin exclusión seamos una comunidad de artesanos de la justicia y de la paz.

La Estrella de Belén quizás fue la conjunción entre Júpiter, Saturno y Marte

Conocemos el relato de Mateo sobre unos Magos que “venían de Oriente y llegaron a Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el rey de los judíos recién nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo” (Mt. 2: 1-ss.). Esa misteriosa estrella en el firmamento había caminado delante de ellos hasta detenerse como una flecha sobre el lugar donde estaba el Niño Jesús en un pesebre.

Pero, en qué consistió y cuál es el significado de este fenómeno que pese a su gran espectacularidad en los cielos no fue registrado por ningún cronista de entonces, y sólo vieron los Magos según Mateo, porque tampoco lo mencionan ninguno de los otros escritores bíblicos.

La doctora Lorena Arias, coordinadora del Centro Astronómico Clavius y académica del Departamento de Física y Matemáticas de la IBERO, con ayuda de la astronomía y la computación, en diálogo también con otros saberes, ofreció su explicación de este suceso, pese a reconocer las dificultades por las tantas interpretaciones de todo tipo que existen.

Aclaró que los Reyes en realidad eran Magos, es decir, poseían diversos saberes, entre ellos de astrología y, por lo mismo, sabían leer e interpretar lo que ocurría en el cielo. Y tuvo que suceder algún tipo de fenómeno astronómico que llamó su atención, y les hizo emprender el camino para aclarar qué era esa señal luminosa en el cielo.

Luna, Tres Reyes, Forestales, Silueta, EstrellasLa académica refirió que hay que descartar que se tratara de un cometa, porque estos eran presagio siempre de malas noticias, de muertes y desastres. Tampoco se trató del planeta Venus, ya que todo el mundo de entonces tenía familiaridad con esta estrella.

Con la simulación de una computadora sobre cómo estaba el cielo, y sus estrellas, en las supuestas fechas del fenómeno luminoso que despertó la curiosidad de los Magos, se ilustró que en la primavera del año 6 antes de nuestra era ocurrió una conjunción de planetas entre Júpiter, Saturno y Marte que duró varios meses, y tenía la forma de una flecha en dirección hacia la zona donde se encuentra Belén.

La doctora Arias refirió que bien pudo ser esta conjunción la que fue interpretada después como la Estrella de Belén. Eso explicaría porque sólo los Magos, que eran expertos en el cielo y sus fenómenos, pudieron verla. Por supuesto, no es una explicación cien por ciento contundente, pero en ella habría una pista más fundamentada para interpretar desde la astronomía ese particular suceso celeste de que habla Mateo en su escrito sobre las circunstancias que rodearon el nacimiento de Jesús. Las preguntas, con todo, no terminan.

La Biblia no es un tratado de ciencia ni de historia

Hay que recordar, no obstante, que la Biblia, el Nuevo Testamento, no es una colección de libros que pretendan dar lecciones de ciencia o de historia en el sentido literal moderno que ahora tienen estos campos del conocimiento.

La intención de Mateo y su sorprendente relato es anunciar, con el libre recurso a varias técnicas narrativas propias de la sabiduría oriental, que con Jesús nace una esperanza que será consuelo y liberación para toda la humanidad, en especial de aquella mayoría siempre en desventaja que sufre injusticias y es oprimida. Y que en este sentido fue el nacimiento de alguien muy excepcional que sería luz en medio de la oscuridad para quienes acogieran y creyeran en su mensaje de esperanza y libertad de que otra historia humana es posible.

La finalidad de estos relatos no es otra que fijar nuestra atención distraída para que — desde el nacimiento y la infancia– sin perder detalle sepamos que Jesús es el hijo de Dios encarnado entre nosotros, el liberador prometido y esperado que habían anunciado los profetas desde el Antiguo Testamento. Un parentesco con lo divino que se hará evidente durante su crucifixión, y más todavía con la gran experiencia de fe de la resurrección. Los dos vivencias principales a partir de donde se reinterpreta y escribe toda la vida de Jesús.

Sin idealizar la infancia, sólo si nos hacemos como niños podremos comprender mejor lo narrado en el Nuevo Testamento sobre el nacimiento y la infancia de Jesús. Por eso los escritores de estos relatos recomiendan a las comunidades cristianas recuperar esa profundidad de espíritu con que los niños observan, viven y juegan con la esperanza. Sólo así se asimila e interioriza la sabiduría necesaria de la fe, que siempre ve más allá de la racionalidad desengañada y domesticada de los adultos.

 

Texto por Carlos Mario Castro

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