Analista en el SUJ examina las ocupaciones más afectadas por el distanciamiento social

  • “El alto nivel de informalidad y, por tanto, de vulnerabilidad de las personas involucradas en actividades afectadas por el distanciamiento social, enfatizan la necesidad de contar con programas sociales que alcancen a este grupo y canalicen recursos de manera rápida”: Mariana Pereira López.

 

Mariana Pereira López, articulista del Blog de Economía y Políticas Públicas de la universidad del SUJ en la  Ciudad de México, señala que la crisis del COVID-19, además de los retos y presiones al sistema de salud, ha traído importantes consecuencias económicas, las más inmediatas vinculadas al distanciamiento social que obligó al cierre temporal de actividades no esenciales, así como a trabajar y estudiar de manera remota para evitar aglomeraciones y reducir la interacción con médicos, odontólogos y otros servicios de cuidado personal para reducir posibilidades de contagio.

Aún cuando en México se están retirando gradualmente las restricciones a las actividades económicas con ciertas medidas y sana distancia, es de esperarse que una gran parte de la población continúe evitando consumir ciertos servicios no esenciales para evitar contagios.

A partir de investigación y análisis, Mariana Pereira señala lo siguiente:

  1. Las ocupaciones, ponderadas por su importancia en el empleo, con un mayor índice de proximidad física son peluqueros y estilistas, médicos generales y dentistas, trabajadores en el cuidado de las personas, profesores y meseros. Por otro lado, las ocupaciones que más fácilmente pueden realizarse de manera remota son funcionarios públicos y legisladores, investigadores y profesionistas, secretarias, supervisores y directores generales de empresas.
  2. 78% del empleo y casi 76% de los salarios totales corresponden a actividades que requieren contacto medio y alto. Las actividades de contacto medio tienen una tasa de informalidad mayor al del total de las actividades. Este grupo es mucho más vulnerable y más difícil de alcanzar por los programas que se implementan para mitigar los efectos adversos del distanciamiento social.
  3. En las actividades de alto contacto se observa mayor participación de mujeres.
  4. Los sectores con ocupaciones que requieren alta proximidad física son: sector salud (lo cual es consistente con el alto nivel de contagios registrados), el sector educativo, restaurantes y hoteles y servicios de esparcimiento y culturales.
  5. Solo 15% del empleo tiene una alta posibilidad de realizarse de manera remota y se concentra en los sectores corporativos, servicios profesionales, científicos, servicios financieros y servicios educativos. El salario promedio por hora de estos empleos es 51% más alto y, en promedio, los empleados cuentan con secundaria o más. Claramente, la población más vulnerable no tiene esta posibilidad.
  6. Hay heterogeneidad geográfica en las actividades que requieren mayor proximidad física. Chiapas, por ejemplo, tiene una mayor carga de empleo de alta proximidad física, lo que implica mayor vulnerabilidad en un estado con altas tasas de pobreza.
  7. Las actividades con proximidad mediana y alta tienen salarios 14% menores por hora. Esto implica que, además de mayor riesgo de contagio, tienen mayor riesgo económico por distanciamiento social y son más vulnerables debido a salarios menores.

 

Las características del empleo en México apremian la existencia de políticas públicas efectivas para atender a la situación inmediata. El alto nivel de informalidad y, por tanto, de  vulnerabilidad de quienes realizan actividades afectadas por el distanciamiento social, hacen urgente el contar con programas sociales dirigidos a ellos y que cuenten con un padrón claro y transparente que permita canalizarles recursos de manera rápida.

Finalmente, Mariana Pereira afirma que un mejor apoyo a estos grupos vulnerables y altamente expuestos, hubiera permitido reducir el riesgo de salud y, a la vez, mitigar los efectos económicos asociados al distanciamiento físico.

Los contagios y las muertes no han acabado; los problemas económicos, educativos, dentro de las familias, así como las fracturas en el tejido social, no están resueltos. En el SUJ consideramos que hoy más que nunca es necesario ser radicalmente solidario y colaborador.

Por ello, nos mantenemos enfocados asumiendo el reto de contribuir a definir esquemas de acompañamiento más integral para el corto, mediano y largo plazo, en que las personas más vulnerables puedan recibir soportes que les permitan transitar con menores dificultades esta etapa.

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