Académicas del SUJ reflexionan sobre el reto de regresar a la escuela.

  • Investigadoras del Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia (ODEJ) del SUJ, consideran que será muy difícil el adaptarse en el regreso a clases este 7 de junio.

 

A raíz de la pandemia se cerraron 274 mil escuelas que atienden a poco más de 33 millones de estudiantes de todos los niveles educativos y donde, además, trabajan cerca de 2 millones de maestros. Ahora María Mercedes Ruiz Muñoz, Arcelia Martínez Bordón, Alejandra Luna Guzmán, investigadoras del Departamento de Educación de la universidad jesuita de la Ciudad de México, exponen la interrogante de muchos en el ramo de educación ¿las instituciones escolares están listas para reinventarse después de la pandemia?

Las académicas, que también son integrantes del Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia (ODEJ) del SUJ, consideran que después de 14 meses de cierre, las escuelas se enfrentan al reto de abrir nuevamente sus espacios a millones de estudiantes. A pesar de la reapertura, se estima que para este ciclo 5.2 millones de estudiantes podrían no regresar a clases por falta de recursos económicos o por motivos relacionados con la pandemia.

Ante el llamado de las autoridades a regresar el próximo 7 de junio a las aulas, habrá que considerar que antes de la pandemia las escuelas operaban con muchas limitaciones como consecuencia de una infraestructura pobre, la rotación excesiva de docentes y toda la suma de carencias que enfrenta el sistema educativo.

Ante un escenario de dificultades económicas, sociales, de salud y técnicas; las expertas en educación consideran que el regreso a clases deberá privilegiar el diálogo como parte de una nueva interacción entre estudiantes, docentes y padres de familia. Habrá que empezar por discutir los temas y las problemáticas a las que nos enfrentamos aún durante esta etapa de pandemia y también como parte del cierre del confinamiento; será importante considerar cómo recuperar el interés genuino por los aprendizajes escolares y pensar cómo resolver los retos de la reintegración a la vida escolar desde las capacidades propias.

El retorno a la escuela nos plantea la clara necesidad de reconfigurar la institución escolar como un espacio abierto y flexible para la reflexión y la acción de las y los estudiantes, para la construcción de los aprendizajes sociales, las competencias y lenguajes propios de la escuela. También importará recuperar y aprovechar el horizonte que se el confinamiento obligado nos abrió en cuanto a nuevas estrategias para la enseñanza y el aprendizaje, así como para el fortalecimiento de capacidades, autonomía y trabajo colaborativo entre docentes, así como entre los demás miembros de las comunidades educativas.

Avanzar en el derecho a la educación es avanzar en el derecho a aprender con calidad y calidez humana, sin dejar a nadie atrás y respetando los distintos ritmos de aprendizaje de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

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